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1/11/10

La muerte es para vivirla

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Samuel Gómez Luna Cortés

“Y tú que te creías, el rey de todo el mundo…”

Querido lector que lees esta columna, a ti van dedicadas estas líneas.

Creo, sin afán de pretensión que de todas las fiestas la que más me agrada es la fiesta de los muertos. Me gusta el color, la magia, el sabor que en estas fechas se respira. Esa idea de construir un altar, pues será la puerta cósmica al inframundo, que permita a nuestros muertos regresar y sentarse en la sala y departir el pan y la sal con los que aquí seguimos. Herencia de nuestros padres indígenas, aunque castellanizada y levemente modificada en su estructura, el día de los fieles difuntos pervive.

Me agrada este folclor que tanto ha impresionado a los europeos, me gusta el respeto sacramental con que nombramos la fecha. Y prefiero, por sobre todas las cosas, la idea de una muerte transitoria que puede, una vez al año, permitir que nuestros difuntos regresen a nuestras vidas.

Para muchos la fiesta es poco comprensible, y me viene el caso de mi amigo Alex, él, un venezolano que quiere entendernos y ser parte de nuestra identidad, abriendo sus ya de por sí grandes ojos, se queda maravillado (y con el semblante lívido) por que nosotros “festejamos a los muertos”. Y es que la muerte se nos presenta como una compañera silenciosa y burlona. Decimos que la “muerte nos pela los dientes”, eso es cierto, pero al momento de la hora augusta, la muerte nos visita con su gélida mano. Tanto nos sentimos identificados con la parca pues cada año la saboreamos en un pan de muerto, que a decir de mamá Pachita, “pásame una canillita” nos insufla el espíritu ese aroma de flor de azahar.

Este año, lector querido que gustas acompañarme en estas líneas, hemos colocado un modesto altar. Cuenta lo elemental para que se abra el portal cósmico del inframundo, y saber que los nuestros, nuestros queridos descarnados, regresarán de nuevo a la tierra a gozar de los placeres que aquí se encuentran. Hemos puesto su aguamanil y una cómoda silla (entienda lector ajeno a nuestra costumbres, que los espíritus caminan mucho para llegar hasta nosotros, lo menos que podemos hacer es ofrecerles agua para lavarse y una silla para descansar) ya están encendidas las veladoras que guiarán sus pasos, las flores, la cruz de sal, y esas viandas que tanto disfrutaban.

En estos momentos los panteones se llenan de visitantes; la luz y el color invaden esas sombrías regiones del espacio y tiempo.

Como todos los años, espero que el poderoso señor del Mictlá
 
n permita a mis ancestros hacer el viaje a la región de los vivos, porque creo razón de justicia, que ya es necesario encontrarnos de nuevo en este terrenal mundo.

29/9/10

¡Y llegamos a los 146 años!

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Samuel Gómez Luna Cortés,

Coordinador General del Capítulo Juvenil, de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco.

Digámoslo de una buena vez: Jalisco debe de estar contento. Y razones para estarlo quizás nos falten, pero el suceso que recién vivimos, justifica mucho de esa alegría. El lunes 27 de septiembre del 2010, la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco, cumplió sus primeros 146 años de vida de haberse instalado en Jalisco.

Es indispensable detener los briosos corceles de los ímpetus y observar la magnitud del suceso: se sigue haciendo historia.

La Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco es una de las sociedades más antiguas a nivel mundial, y la primera en América. Desde su inicio, hecho realizado por el ilustre jalisciense, Don Valentín Gómez Farías. Se buscó reunir a las mejores mentes, al margen de ideologías políticas o religiosas, que con su trabajo contribuyeran a formar un México culto, libre, republicano e independiente.

Esta más que centenaria sociedad, ha caminado a lo largo de tres siglos, y fue precisamente por el decreto de nuestro ilustre Juárez que declaró Benemérita a la Sociedad de Geografía y Estadística.

México siempre ha sido grande, y una de sus primeras tareas para esta naciente sociedad fue la de levantar la carta general de México, y trazar la línea del telégrafo. Con el paso del tiempo, se vio la pujante necesidad de crear “sociedades” a lo largo del país, y a Jalisco, le vino ese honroso merecimiento.

Por nuestras filas han pasado muchos personajes que hoy llevan calle con su nombre, en las épocas más duras y difíciles, cuando parecía que la ignorancia ganaría camino, nuestra Benemérita Institución se mantuvo firme y propositiva.

Es cierto, vemos el pasado. Pero tenemos la mirada al presente y trabajamos, eso sí, por el futuro del estado.

Nombres y hombres, logran confundirse en las páginas de su historia, pero siempre relucen sus méritos y sus acciones.

Jalisco cuenta con su Benemérita Sociedad con sede en Guadalajara, y con varios capítulos que buscan resolver los problemas de nuestro estado.

Aquí tenemos cabida para todos: porque sabemos que el respeto es lo que gobierna el orden de las naciones. Todas las ramas del saber aquí se reúnen porque sabemos que la diversidad hace la riqueza.

En lo personal me siento feliz de saber que llegamos a nuestros primeros 146 años de existencia en Jalisco. Saber que gozamos de prestigio, bien ganado, por las aportaciones de sus miembros, por la sinceridad de sus acciones y porque entendimos en este duro pero dichoso peregrinar que sólo las cosas buenas perduran. Y el conocimiento y la ayuda a nuestra sociedad es razón suficiente para sentirnos dichosos, y saber que en Jalisco hay intelectuales que trabajan para la gloria de todos nosotros.

¡Feliz cumpleaños, querida Sociedad!

7/9/10

Adiós Germán

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La noticia de tu muerte me llenó de tristeza. Sabíamos un poco de la enfermedad que te aquejaba, y aunque grave y mortal, confiábamos que el buen Dios te dejaría llegar a finales del año según el pronóstico de los galenos y de tu acostumbrado optimismo. Tu partida nos ha dejado un vacío tremendo. Primero con la despedida del hombre con la carcajada de gato, el querido Monsi. Y ahora tú, Germán, pareciera como que pretendiste seguirle los pasos sólo para saber si allá es más divertida la vida.

No diré lo que todos tus fieles lectores, tus amigos, ya dijeron sobre ti: que tu aportación al mundo de la cultura; que tu columna hogareña y chabocha; que tu amor por los libros y la pasión por los Pumas (que perfectamente sabemos que era la manera más pura y sincera de agradecer a la escuela que te forjó). Siempre que había oportunidad leía tus jaripeos mi querido Charro Negro, y cada vez que en televisión observaba tu presencia cual poderosos imán me quedaba, “esperando ver lo que dirías”. Tu ausencia ya se nota: Ya nadie le preguntará a Montiel cómo durmió.

Me gustaba tu estilo divertido, franco y en ratos irreverente. La devoción que a tu padre profesabas y que te enseñó, para la gloria de muchos que sienten en sus espaldas el peso justiciero de sostener la República que todo, aún lo más grave y solemne logra calmarse con alguna tarugada. De ti hemos aprendido mucho: que todo, absolutamente todo, puede verse con la desmedida alegría que la vida en su seriedad nos abruma. Pero dime, Germán, ¿cómo pensabas, que rompiendo el frío protocolo que esos memorialistas han impuesto declamando el sobado “Nocturno a Rosario” de Manuel Acuña a ritmo de cumbia no habrías ganado para la gloria de todos los que nos divertimos una sonora carcajada?

Me gustaban tus frases y tus recuerdos. Cuando platicabas que tu padre, uno de los primeros adeptos y por ende fundadores del extinto Partido Comunista Mexicano, y tu madre, tu santa madre que veía en cada dolor el rostro de Dios. Te atreviste a abrirnos tu álbum familiar, donde observamos a tus tías sentadas en la sala mientras recordaban con acento a lo Porfirio Díaz los buenos tiempos de la decencia.

Mientras unos escritores e intelectuales se perdían en la hondonada de hablar sobre la economía y el efecto Borges en la literatura post-moderna, tú preferías hablarnos del esfuerzo que es escribir un domingo en la mañana. No puedo, por más que lo intente, imaginarte enfundado en un apretado traje de solemnidad y apariencias superpuestas. Quizá porque tú sí entendiste desde joven de qué se trataba la vida, y claro, que no hay otra cosa más grave y más importante que jugar. Porque de eso se arma la vida, de juegos. Ya sean florales, juveniles, impúdicos, decentes, abstractos o impensables.

Tu partida me ha dolido, en verdad que duele. Pero sabes algo, Germán, me duele más el saber que tu pluma, fina, irónica, mordaz, y hasta chanzonera ya no verterá más cápsulas de sarcasmo y de preguntas y demandas sociales que siempre tuviste como propias. ¡Eso es!, tú eras una de las voces que clamaban en el desierto pidiendo agua para el sediento. Las muertas de Juárez, tus muertas, las de todos nosotros que siguen apareciendo casi sin importarle ya a nadie. Fue en esas reflexiones que comprendí que el pronombre personal más valioso, el de más peso era el “Nosotros” pues en el, cabemos todos: Tú, yo, él, ella, ustedes, ellos.

Samuel Gómez Luna Cortés

18/6/10

Y si soñamos lo no soñado….

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Y si soñamos lo no soñado….


Samuel Gómez Luna Cortés

He vuelto a tener el mismo sueño. Bueno, a decir verdad, la misma pesadilla. Mis sueños son más o menos similares; esa estructura que me recuerda mucho a las pinturas de Dalí.

Quizá mis pesadillas son igual de aterradoras que las de los demás, pero sólo el que las sueña sabe lo tremendas que son. Me gusta soñar y creo con justa razón que fue la primera de las artes estéticas que el hombre disfrutó. Romper barreras posibles con la realidad y hacer posible lo inimaginable. Lamentablemente, existen esos terrores nocturnos.

Por lo que he visto y mucho que he escuchado con mis amigos y familiares cercanos. La mayoría sufre en sus pesadillas por persecuciones, o que son atacados por animales. La verdad, mis pesadillas son diferentes, porque a sabiendas de que estoy soñando, me resigno con la frialdad del filósofo de que estoy en medio de un laberinto humano.

Al igual que mis sueños agradables, mis pesadillas son siempre las mismas. Sueño que estoy en el mismo lugar y bajo las mismas circunstancias, aunque no siempre con las mismas personas.

Poco me servirá decirles qué soñé, siempre que se narra la pesadilla parece disminuida dramáticamente. Pero la sensación vivida es perturbadora, terriblemente perturbadora.

Yo disfruto del soñar y me resigno a que varios sueños son pesadillas, y en ratos he considerado que las pesadillas son grietas del infierno. Imaginemos y ¿por qué no?, que cuando tenemos pesadillas estamos por unos instantes en el infierno, todo es tan raro que también eso es posible….

16/4/10

El sapo es todo corazón (Arreola)

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Se sustenta que: “el hombre es un animal de costumbres”. Al margen de la implicación que entendemos a simple vista. Es común que a lo largo de la historia, y no sólo de las letras, como usualmente se quiere ver, encontremos alegóricos tintes a la naturaleza humana y bestial. Desde las fábulas de Esopo, pasando por algunos modernistas, la comparación en el actuar del hombre con el comportamiento de las bestias ha sido referente innegable a mostrar debilidades u honorables comportamientos. “Eres trabajador cual hormiga”, “fiel como perro guardián”, “hablas tanto que simulas un loro”. Quizá por esa esencia de naturaleza bruta que el hombre lleva pegado al alma, casi en el corazón, arriba del diafragma. Los fabulistas y cuentistas han dejado su esencia en unas memorables páginas.

Como ya lo he dicho, una de las plumas más festivas y con gran estilo que me siento su discípulo tardío, ha sido la del maestro Juan José Arreola. Y precisamente para este saltimbanqui de las letras que es en la metáfora de su “Bestiario” donde nos deja profunda huella y material suficiente para detenernos a pastar por sus hojas.

Pasando por el elefante, la boa, felinos y hasta reptiles, nos muestra Juan José Arreola la posibilidad de la diversión en un sesudo comparativo con el humano. ¿No me cree? Mírelo con sus propios ojos:

“Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón”.

O también detengámonos en el imponente ariete, ese falaz rinoceronte, que de tan corto de vista decide ceder su natural monstruoso ante los encantos de la dama:

“Vencido por una virgen prudente, el rinoceronte carnal se transfigura, abandona su empuje y se agacela, se acierva y se arrodilla. Y el cuerno obtuso de agresión masculina se vuelve ante la doncella una esbelta endecha de marfil”.

Pero no es el único ejemplo que cuadra con personajes, como una muestra de los párrafos favoritos que guardo celosamente, y en ratos repito cual salmodia está el pasaje del hipopótamo:

“Jubilado por la naturaleza y a falta de pantano a su medida, el hipopótamo se sumerge en el hastío.

Potentado biológico, ya no tiene qué hacer junto al pájaro, la flor y la gacela. Se aburre enormemente y se queda dormido a la orilla de su charco, como un borracho junto a la copa vacía, envuelto en su capote colosal”.

Y los ejemplos continúan, pero de nada nos sirve transcribir lo que otro, con mente de juglar, nos dejó para gloria de los ilustres animales que han caído en los vicios humanos.

Antes de dar por concluida esta breve columna, lo dejo con un pasaje sobre las “aves de rapiña” y deténgase a observar con especial atención cómo esos plumíferos pasan las horas en casi contemplación ascética:

“Todos, halcones, águilas o buitres, repasan como frailes silenciosos su libro de horas aburridas, mientras la rutina de cada día miserable les puebla el escenario de deyecciones y de vísceras blandas: triste manjar para sus picos desgarradores”.

¡Hasta la próxima!

Samuel Gómez Luna Cortés

5/4/10

Esos festejos patrios….

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Estamos en un año de gran importancia. No sólo por estar con vida, sino que festejaremos el Bicentenario de la Independencia, y el Centenario de la Revolución Mexicana.

Jalisco no puede, ni debe, quedarse rezagado a tal festividad, y más porque en nuestro estado hubo momentos de extrema luminosidad que ha 200 años siguen asombrándome.

Tenemos el caso del heroico, y mal estudiado y peor recordado “Amo Torres”. Quien con verdadero amor a la libertad y en justicia del hombre sabio, fue uno de los caudillos insurgentes que verdaderamente cumplió de forma cabal su entender de la libertad sin el recelo enconado de las venganzas. Teniendo para su fortuna personal haber sido protagonista, y gran vencedor de la famosa batalla de Zacoalco (hoy Zacoalco de Torres). El haber entregado el mando de la capital de la Nueva Galicia a don Miguel Hidalgo, sin la necesidad de hacerse notar con bárbaras muestras que toda revolución conlleva.
Su aportación a la causa, fue admirada por su valor, coraje y justicia hasta por sus enemigos, ya que veían en él a un hombre de ideas claras y de poca estimación al derramamiento de sangre. Hombre de sensibilidad extrema, que aún a sabiendas que en cualquier momento los realistas podían capturarlos, liberaba “enemigos” y hasta el indulto y su afecto compartía.

Creo que con extrema justicia y verdad que el “Amo Torres”, no sólo debe ser recordado por su valentía, ni por ser el primer mártir de la guerra de Independencia. Considero que debe ser visto a este hombre desde la grandeza de su actuar, desde la sensibilidad del hombre que buscó entregar a sus hijos y hermanos el delicioso fruto de la libertad que muchos llamamos felicidad.

Por Samuel Gómez Luna Cortés

13/1/10

Y entonces, todo quedó en ruinas…

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Y entonces, todo quedó en ruinas…


Con gran pesar escribo la columna que siempre he utilizado como un breve puerto para dejar que mis palabras vuelen. Pero hoy, la tristeza puede más que la dicha de las letras. Un sismo de proporciones apocalípticas en Haití ha ocasionado la muerte y destrucción de nuestros hermanos.

¿Qué es el hombre? acaso no es la máxima obra de la creación; el rey del universo. Acaso el hombre no ha logrado fabricar, volar, y llegar hasta los últimos confines de la tierra, y salir a esa maravilla encapsulada en las formalidades de los planteas y su retórica.

Pero, ¿realmente, somos lo que creemos? Somos seres pequeños, minúsculos, que aún temblamos ante las fuerzas de la madre natura. Enfermedades, temblores, inundaciones, todos los fenómenos juntos destruyen lo que el hombre ha construido.

Amigos míos, México no ha sido la excepción en desastres de esta índole, recordemos el terremoto del 85 y no olvidemos a tantos héroes anónimos que se entregaron para rescatar entre escombros y desesperación la oportuna voz de la vida. Héroes que habitan en nuestras mismas colonias: el tendero, el albañil, el maestro que quiso devolver algo a la comunidad y tender la mano piadosa al necesitado.

Apoyemos a nuestros amigos, hagamos una cadena de apoyo. Quizá no sea mucho, pero lo que logremos recabar será de gran utilidad para el que ha perdido todo.

Plácido Domingo, con pico y pala de forma discreta fue rescatista, si el tenor lo hizo, ¿Qué nos falta a nosotros?

8/1/10

“Elvis está vivo”

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“Elvis está vivo”


Samuel Gómez Luna Cortés

El 8 de enero de 1935 en Memphis, Tennessee, vio la luz Elvis Aaron Presley.

Desde niño y en su primer infancia tuvo un acercamiento a la música que lo llevó a incursionar en varios concursos y dedicar su tiempo libre a tocar la guitarra, el canto y soñar.

No creo que valga la pena hacer todo el recordatorio de su vida, basta con saber que Elvis Presley fue el “Rey”. Su música; mezcla de jazz y blues, sus movimientos, -Dios nos perdone- de cadera, y esa voz que atinadamente decidieron catalogarla como “el único blanco con voz de negro”.

Cadera, patillas, guitarra, copete y voz inconfundible forjaron con bronce y hierro la leyenda viviente del enigmático rey. Que siempre generó admiración, envidia, polémica y una serie de seguidores y admiradores que religiosamente se congratulan ante la residencia del copete eterno y hacen guardia llorando por su temprana partida.

Elvis murió en 1977. Pero su leyenda sigue viva.

Sus extravagantes alimentos; pan con mantequilla de maní, melones fríos y plátano. Sus obsesiones, sus medicamentos.

A la muerte del Rey, surgieron una serie de suposiciones que “demuestran la falsedad de su partida terrenal”, aquí le dejo estos ejemplos:


• Elvis se había comprometido con el FBI para brindar información de carácter confidencial de algunos artistas que estaban inmersos en actividades ilícitas, hecho que puso en riesgo su vida. Entonces no le quedó otra salida que fingir su muerte y dedicarse a vivir el resto de su vida bajo otra identidad y alejado de la fama que le hizo brillar y lo convirtió en una gran estrella. Hoy tendría 73 años de edad.

Otro hecho que llama la atención es que hasta ahora su familia no ha cobrado el millonario seguro de vida que dejó Elvis.

-Elvis había manifestado su deseo de ser enterrado junto a la tumba de su madre, sin embargo su tumba se encuentran en otro lugar.

- El certificado de defunción original se perdió y apareció recién luego de dos meses.

- La familia no denunció la profanación de la tumba de Elvis, hecho sumamente sospechoso.

- En la tumba aparece mal escrito el nombre del Rey del Rock and Roll.

Estos son algunos de los muchos “datos” que circulan en la red, y que ponen a pensar la posibilidad de una muerte fingida, unos dicen que en el velorio el aire estaba demasiado frío y el “cuerpo” en el ataúd era una copia en cera de don Patillas Presley. Y pudiéramos seguir nombrando las extrañas coincidencias, pero poco caso tendría.

Aquí en México hay gente que asegura que la Doña está viva. O que Pedro Infante, el ídolo del pueblo no ha muerto.

El pueblo en la negación de aceptar la desaparición física de sus ídolos, recurre a utilizar la tesis de una inmortalidad concedida. La idea es agradable, y hasta sana. Inclusive, hay gente que asegura que el general Zapata sigue vivo: está en Arabia y allá formó familia. Esa necesidad de hacer eternos a los héroes se presenta en todas las culturas y nacionalidades, es algo que existe en el hombre y que simplemente no dejamos morir del todo.

Aquí lo dejo, amigo mío, mientras escucho a don Presley y les recuerdo, “Elvis, está vivo….”

6/1/10

Formalmente, amigos míos

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Formalmente, amigos míos, ha terminado el puente “Guadalupe-Reyes”. Y por decirlo de manera sencilla “la vida vuelve a su normal cauce”. Hoy, precisamente que celebramos la llegada de los reyes magos me he puesto a pensar sobre el significado de ciertos personajes en nuestra familia que marcan de alguna manera nuestro destino. Ayer, mientras esperábamos a la familia para tomar el tradicional chocolate en agua, llegó mi madre con una noticia que cambió la perspectiva de mi circunstancia: me acababan de regalar un disco de los tres tenores.


Quizá al momento de leer esta confesión, usted, amable y diligente lector, piensa ¿y qué carajos tiene que ver un disco de ópera con esta columna? No lo culpo, honestamente se lo digo, pero cuando le explique la razón, quizá entenderá la emoción que me embarga: Ese disco pertenecía a mí abuelo.


La música, además de estar bellamente aderezada por las magistrales voces de Carreras, Domingo y nuestro ya angelical Pavarotti me trae tantos recuerdos que su sola presencia modifica mi entendimiento. Mis primeros contactos con el secreto, mágico y espectral mundo del Bel canto se lo debo a mi abuelo y al ya antes citado tío Alfreter. Crecí escuchando la prodigiosa voz de Enrico Caruso; el timbre de Alfredo Kraus; de Plácido Domingo, José Carreras y el “gordito” Pavarotti como le llamaba cariñosamente mi abuelo. El recuerdo ceremonioso del viejo que con la paciencia del sacerdote seleccionaba el disco y decía con marcada alegría “vamos a escuchar buena música”. Recuerdo que mi abuelo disfrutaba mucho de ciertas arias, y piezas napolitanas populares como “Torna a Surriento”, “Santa Lucia Luntana”; arias “la donna è mobile”, “Io conosco un giardino”, y por supuesto “Granada”.

La música, por decirlo con palabras Borgianas, es “la más misteriosa de las manifestaciones artísticas”. Me ha permitido entender muchos aspectos ligados a la filosofía, y a la poesía: Estar acostado en plena oscuridad y escuchar durante horas esas voces que hacen vibrar hasta la conciencia, me permiten creer que la maravilla de la memoria preserva lo que no merece ser destruido.

Saludos

29/12/09

Un año más

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Un año más

Samuel Gómez Luna Cortés

Pues bien, ha llegado el momento de presentarnos ante el juez de nosotros mismos y exponer sobre la mesa el balance de este año.

Mostrar en nuestra tabla anual el “haber” y nuestro “deber”; hacer la sumatoria de nuestras alegrías, dichas y satisfacciones, y restar los momentos de sufrimiento, pérdida o dolor que nos acompañaron.

Pero no creo que sea necesario colocar en orden de importancia lo que cada uno ganó, (o perdió, según se vea el caso) en este año que agoniza. Mejor, como un breve reconocimiento y como una muestra del sentimiento de amistad que debe mantenerse como el árbol de la esperanza, siempre firme. Les agradezco a todos ustedes, amigos míos, el haberme acompañado en este delicioso proceso de escribirles mis breves notas. Pero no con el rigor del memorialista, sino el del amigo que se confiesa consigo mismo.

Creo prudente hacer un reconocimiento a mis amigos y compañeros en la aventura de participar en este blog. Unidos y convocados por la invitación y diligente mano del primo Gil. Gracias primo por hacernos partícipes de sus sueños, gracias por tener confianza en el mañana, y porque su amistad es verdaderamente una fuente que provee alegría. No por nada, mi primo Honoris Causas.

Gracias a Mahelet con sus notas y por compartirnos un poco de lo mucho que su corazón provee. Esa gran mujer que entendió como pocos el valor de la amistad y por hacernos creer los que vivimos el sueño letárgico de la poesía que es posible hablar con el corazón envuelto con la palma de la mano y que el espíritu de la solidaridad existe.

Gracias a Luisa, y su amplio conocimiento de la música que nos ha permitido (por lo menos, a mí, querida Buicha) saber que hay algo más secreto y arcano que rige los confines del placer auditivo. Gracias a ustedes, gracias por su amistad.

¿Qué nos depara el año 2010? Para decirle al estilo Socrático “nadie lo sabe, excepto Dios”. Pero mientras esperamos la llegada de un nuevo año que se muestra como una maravillosa promesa, demos gracias por haber convivido en este 2009, y recuerde, no hay cosa más gratificante para el hombre que reconocer a sus semejantes.

Enhorabuena y feliz año!!!

Aprovechando este espacio que nos dedico el primo Samy, gracias por sus aportaciones tan interesantes sobre historia y poesía, el es una persona a la cual le agradezco su sincera amistad y la forma en la que el comparte sus conocimientos y vivencias además de siempre tener una palabra de aliento en cualquier circunstancia, gracias primo.




22/12/09

El Ingenioso periquetero Don Arduro Suaves de la mancha… de tinta.

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El Ingenioso periquetero Don Arduro Suaves de la mancha… de tinta.

Samuel Gómez Luna Cortés

La noticia comenzó como un pequeño rumor, pero al poco tiempo, el diario confirmó lo dicho. Había muerto el maestrìsimo Arduro Suaves, alter ego de Arturo Suárez, nuestro periquetero mayor.

Tuve la oportunidad de conocer al maestro Suárez hace ya tiempo, cuando mi tío Alfredo, uno de los hombres más brillantes que he podido tratar me invitó a las tertulias de los periqueteros. Al inicio el nombre me causaba hilaridad y cierta curiosidad, “¿Qué cosa es un periquete?” Mi tío Alfreter con su característico humor negro me dijo en tono ceremonial y suntuoso “El periquete es el alpiste de la lengua”. Como la verdad de las cosas les escribo con la familiaridad que escasos tres lectores incluyéndome leen esta columna les hago una confesión Arreolesca. Acompañaba a mi tío a sus reuniones por el placer de aprender y saber en qué consistía el famoso periquete.
Grande fue mi asombro y más mi alegría al ver reunidos a los amigos que con un legajo de hojas blancas, muchos libros, café, cigarrillos y a ritmo de mambo comenzaban a leerse unos a otros los periquetes semanales.

Recuerdo los que en ese día se leyeron: “Clero lero, meten la mano y sacan dinero”, “Mi maestro fue un franco tarador”, “Cuando tienes frío ponte unas mantras”, etc. etc. Mi tío, después de haberme presentado me permitieron sus contertulios que yo ingresara a ese grupo. Nunca pude asistir en forma constante porque ya en esas alturas mi tío comenzaba con la enfermedad que al poco tiempo terminaría su existencia terrenal. Pero él y yo cada oportunidad que teníamos nos leíamos los periquetes que habíamos formado: “El llanero con Solitaria”, “El llanero autodidacta”. Cuando escribo esto, recuerdo que acababa de escuchar un disco compacto del famoso Piporro, y haciendo alusión a una de sus canciones “Chulas fronteras del norte”, atiné a decir “Chulas frondosas del norte”.

El maestro Suaves era un ser simpatiquísimo que por cada poro expulsaba conocimiento. Amante del mambo, chachachá, y jazz sus aportaciones al ámbito literario quedaron registradas en sus famosos “canuteros”. Filósofo de formación, amante de la cultura, docto en letras y con un conocimiento y un sentido del humor increíble, el maestrìsimo Suaves fue generoso al permitirnos conocerlo y tratarlo. Extraer entre risas y chascarrillos grandes verdades inmutables que hoy la cultura tapatía siente haber perdido. ¡Ah que cosas don Arturo!, usted que seguramente está bailando mambo en la puertas del cielo y ya comenzó sus juegos verbales; florilegio de frases célebres con el mismísimo Arreola, Rulfo y el tío Alfreter.

Sirvan estas pobres líneas para hacer latente mi admiración y agradecimiento a un generoso hombre de letras, que hizo de la amistad un juego de mucha seriedad y a las palabras sus compañeras secretas de asombro y generosidad que se muestran en cada frase bien elaborada.

No se preocupe maestro amigo, usted que al saber la sangre poética que nos transita por las venas, atinó a decirnos “Así te ves mejor, periqueteando”, que su escuela sigue viva, y su amistad sigue como el árbol de la esperanza; manteniéndose firme.

Aquí les dejo unos pocos periquetes del maestro Suárez:

• tres amigos ya forman una pléyade
• poeta y periodista; lo campesino viene después
• desde que perdió el lenguaje arcaizante, no me fabla
• el lingüista debe ser feo, fuerte y formalista
• juzga a los demás por el grosor de los libros que consultes
• que Dios nos agarre acostados
• quiero hacer contigo lo que la procuraduría hace con los ceferesos
• yo sexo, tú sexo, nosotros sexagenarios
• Dios creó al hombre y a la mujer; todo lo demás es arroz con popote
• me gustan las gorditas porque me hacen atole
• no juegue con mis penes ni con mis sentimientos, que es lo único que
tengo
• cuanto más conozco a mi novia, más me gustan sus hermanas
• le recetaron un acento tónico para la tos
• el que tiene más saliva traga más parole
• me gustas cuando callas porque tienes planes par hablar mal de mí
• la jerga es el trapeador del idioma
• no es lo mismo la gaya ciencia que la ciencia gandaya

27/11/09

"Mujer estrella"

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"Mujer estrella"

Por: Samuel Gómez Luna Cortés

Eres entre todas, mujer estrella,
La que alumbra, y se convierte
En un río que alegre se divierte,
En esa gloria de color centella.

Eres, mujer, un cónclave de rosa,
Un remolino de blanca espuma.
Una luz en la penetrante bruma.
Una mariposa que de nubes goza

La dicha de entenderse muy amada,
Como una rosa en cápsula de plata.
Como un campo de estrellas y de grana;

Como una hoja que el viento desata,
Como una ráfaga de amor que desbarata,
Así es tu sonrisa, mi querida Aranda.

23/11/09

“Vamos Watson, la eternidad no espera”

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“Vamos Watson, la eternidad no espera”


Por: Samuel Gómez Luna Cortés


Nos llega de un Londres de neblina,
Envuelto en la estatura de su historia.
Guiado por el rumor de la discordia
De páramos malditos y rojas anilinas.

Servido de su fiel amigo; ese doctor
Evangelista nos cuenta y lo retrata:
Como hombre parco y de audaz mirada
Que domina su arte como el mejor actor.

Sabe que un crimen se ha resuelto, y otro
En otra parte, espera los pasos indolentes
Del caballero de pipa, y lupa en mano
Que mira siempre más allá de lo corriente.
Y sabe que sus logros, son el sueño de ese otro;
El escocés que hizo justicia con su propia mano.

4/11/09

Altar de muertos

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Altar de muertos


Samuel Gómez Luna Cortés

Por todos es conocido el folclor que caracteriza el sentir del pueblo mexicano. Y pocas fechas se logra concretizar este afán de trascendencia que el día de los muertos nos brinda.


Empecemos por recorrer un poco de la vasta historia que nos envuelve.

Los pueblos prehispánicos, al lograr un notable avance político y sociocultural, por ese deseo que los psicólogos han estudiado, y atinadamente Freud llamó “el Tanatos” de trascender y con la esperanza de una nueva vida, se creó el rito y culto hacia los muertos.

Formalmente existen dos tipos de entierros tradicionales prehispánicos: tumbas de tiro, y piras funerarias. Las primeras llevan ese nombre por la estructura subterránea de cámaras ocultas que simulan una excavación de mina. Atinadamente el connotado Arqueólogo Otto Schondube Baumbach precisó que en ciertos pueblos de Jalisco, el culto a los muertos era al aire libre sólo protegidos por una “choza” que lograba guarecer un poco de los elementos y las criaturas propias de la naturaleza.

Las piras funerarias eran el sistema más usado por los antiguos Mexicas.

Pero centrémonos en nuestro estado. La estructura general de las tumbas de tiro pueden resumirse de la siguiente manera: Una excavación angosta que oscila entre 4 a 6 metros de profundidad de forma recta. Después un socavón, llamado “cámaras mortuorias” de amplias dimensiones. Por el tamaño de la cámara, y la riqueza que en ella se encuentre se puede precisar el grado de importancia o nobleza.

La necesidad de llenar con abalorios e instrumentos, así como suficiente ración de alimento era para garantizar en el inframundo una vida cómoda.

Para la cosmovisión indígena prehispánica existen varios “cielos” o inframundos. Existe el “Tlallocan” (Tlalloc; Dios del agua, y calli; casa). En el cielo del dios Tlalloc llegaban las mujeres muertas por complicaciones de parto, los ahogados y aquellos que morían por enfermedades propias del agua. El Tlallocan era un paraíso, por la variedad de frutos, árboles. También existe el “Mictlan”, que es custodiado por “Mictlantecutli” y su esposa. Para llegar al Mictlan (el más común de los inframundos) habría que pasar una serie de pruebas. Caminar por 7 desiertos, subir 7 montañas, atravesar 7 ríos, pasar las cuevas de los pedernales, jugar un juego de pelota con una lagartija, para llegar con el señor del Mictlan. A la llegada de los conquistadores, varios evangelizadores quisieron ver en el “Mictlan” la visión cristiana del infierno.

Otro de los infamundos era destinado a los guerreros y a las mujeres que morían en parto. Caminaban brazo con brazo con Tonalli (el sol) y su lugar era muy similar al “olimpo” Griego.

Al momento de nuestra conquista y colonización, muchos religiosos vieron la necesidad de proteger y del mismo modo convencer a los indígenas que sus cultos y adoraciones a los muertos carecían de sustento. Pero vieron en esa manifestación y respeto a los muertos, una similitud con los altares que el Cristianismo ostenta.
Como podemos apreciar, esta tradición que se remonta a nuestros primeros indígenas tenía como fin rendirles un culto especial a los descarnados, y hacer un homenaje y llenar el vacío de su ausencia.
Así, cada año, el 2 de noviembre los portales del inframundo se abren, y nuestros queridos difuntos retornan a su hogar para convivir con nosotros una noche al año.


Estructura básica del altar.

De acuerdo a la región, es la estructura del altar. Para nuestros fines precisaremos:

Para guiar al ánima y sepa encontrar su camino, necesitamos poner un camino de veladoras (la luz que emana de Dios). Necesitamos además de la luz, un camino que les ayude a encontrar su forma natural, debemos quemar incienso, copal o mirra, que ayuda a purificar el ambiente.

Necesitamos hacer dos cruces, una de sal y otra de ceniza (la sal como elemento de purificación), la ceniza, para no olvidar su condición de descarnados y la efímera existencia del hombre; polvo somos y en polvo nos convertiremos.

Necesitamos adornar con flores amarillas y blancas, para que nuestros difuntos regresen y se sientan cómodos con su aroma. Así mismo, el espíritu que retorna a nuestra tierra camina un largo viaje y llega cansado y sediento. Debemos poner un aguamanil, un jabón y una toalla, así como una silla para que se laven y descansen.

Necesitamos hacer tres niveles separados del piso, que significan: “Pasado, presente y futuro”, La Santísima Trinidad, y una visión del “cielo, infierno y purgatorio”. En el nivel superior colocaremos una fotografía de la persona o las personas que invitamos a nuestro hogar. Al lado de esa imagen se colocan 3 calaveritas de azúcar (por los que fueron, por lo que son y por lo que serán, además de ser una alusión a la Santísima Trinidad). En ese primer nivel podemos adornar con flores y algunas imágenes religiosas.

El segundo nivel, es donde colocaremos los platillos que en vida disfrutaba. Los platos deben servirse calientes, pues los espíritus se alimentan con el aroma.

En el piso inferior se colocan los gustos y placeres que tenía el fallecido; libros, cigarros, música, etc...

Esa noche, por designios secretos e inconmensurables, nuestros ancestros regresan a la tierra y conviven con nosotros.

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